EL SÁBADO 28 DE FEBRERO DE 2026 DE 10h. a 21h.
Hasta llegar al butoh, no supe escuchar al cuerpo, atender a las sensaciones que lo atraviesan, acompañar en movimiento las fluctuaciones de lo que aparece aquí y allá. No supe que eso que aparece no pertenece a nadie y que porque a nadie pertenece resulta liberador quitarse de en medio. No supe integrar dentro de la posibilidad de estar la radicalidad de los opuestos. No supe comprender el juego de constelaciones fugaces donde solo es posible caer, crecer, fluir. No supe que tal flujo, como el de los ríos, ablanda las piedras que en última instancia toda la materia manifiesta. No supe que pensar es el resultado de un cuerpo sintiente situado en el espacio. No supe que el espacio es nosotros y nosotros hacemos espacio. No supe que aprendí a danzar mucho antes de nacer y que danzar lo hago también mientras camino, medito, sueño.
¿Qué dice mi cuerpo cuando «yo» no está? ¿Cuál es el idioma en el cual se expresa por defecto? ¿Y dónde está cuando «yo» no está? ¿En el centro de la sala, en la cabecera de la mesa, durmiendo en el desván? ¿Y cómo está cuando no está si no dejamos que el juicio comparativo intervenga? ¿Torcido, desequilibrado, arrugado, abierto, erecto, tirado?
Toda forma es consecuencia de las sensaciones que la preceden. Toda imagen abre formalmente la puerta del sentir. Toda sensación es el misterio en el cual sostenerse. ¿Por qué así y no de otra manera?
HOJA DE RUTA
· De 10h. a 14h. Calentar, entrar en el cuerpo, prestar atención, descubrir el viaje continuo entre sensación, imagen y forma, tirar del hilo, abandonarse al acontecimiento que es la danza, encontrar el movimiento propio, compartirlo en el espacio, entablar diálogo con los otros cuerpos.
· De 14h. a 16h Comemos frugalmente.
· De 16h. a 19h. Continuar explorando las danzas escondidas, las danzas necesarias, las danzas oscuras. Atreverse a dar un paso en las danzas por conocer: con un poco de locura, con una pizca de placer, con una dosis de ternura, con un puñado de sorpresa, con un pellizco de arte.
· De 19h. a 21h. Una jam de improvisación.
FECHAS, HORARIOS Y PRECIOS
· 28 de febrero de 2026.
· El Consulado. La Fonteta de Sant Lluis. Valencia. España.
· Taller completo + Jam: 70€
· Taller parcial (solo mañana): 40€
· Solo Jam: 15€
· Practicamos política de bolsillos apretados. Pregúntanos si lo necesitas.
¿PARA QUIÉNES?
Todo cuerpo capaz de sentir.
¿CON QUIÉN?
Dinamiza Elena Arroyo. Aquí algunas palabras: «Hace tiempo que danzo. He cursado formaciones intensivas de danza teatro y butoh en mi ciudad natal con maestros excepcionales con quienes sigo practicando. Fuera de las fronteras, con numerosos y notables artistas de prestigio. También he actuado en escenas menores en gran cantidad de oportunidades. Sin embargo todo esto importa poco. En mi trayectoria, tanto recibiendo como acompañando grupos, sé que hay dos o tres ingredientes sin los cuales, por mucho que me lo propusiese, no conseguiría transmitir ningún saber o, –dicho de un modo mucho más atinado– no conseguiría abrir el saber del que todos/as somos portadores. Estos ingredientes son la pasión y la empatía. También la capacidad comunicadora. De todos ellos reconozco tener altas dosis.
Hace un puñado de semanas, a punto de concluir las vacaciones, escribía en mi diario: –»Si no danzo, me muero»–; pero cuando danzo es cuando noto el aliento de la muerte soplándome en la nuca. Tiene sentido. Danzar es el lugar donde me reconozco más viva. No es solo una cuestión física –hormonal–, o emocional –el sentimiento de libertad asociado al movimiento libre–, es también un modo de entender mi ser energético en relación a todo lo que me rodea. Danzando se manifiesta un plano que el cotidiano suele sepultar bajo su absurdidad. Danzando me renuevo. Danzando soy en otro.
Hace un puñado de días, en una tutoría, alguien a quien acompaño en un proyecto de creación, lloró. Con mis preguntas había dado con un nudo donde lo creativo y lo personal se dan la mano. Fue, el suyo, un llanto liberador. El agua estancada encontró un cauce seguro por el cual desbordarse. Después a penas le quedaba ya trazar cuatro movimientos para acabar la pieza que tenía entre las manos. En silencio di las gracias: primero a ella por permitirme articular un espacio de encuentro real; después a la vida por mostrarme de nuevo que lo más bello es lo más frágil.
Hace un puñado de horas, en una clase de danza, por poco levito: pude apreciar las cicatrices de vida de todos los cuerpos presentes mostrando su hermosura. Puede ver en relación el plano del tiempo: la juventud, la infancia, la vejez, la ilusión, el miedo, el derrumbe, el delirio, la entrega, la paz, la serenidad, la alegría, la esperanza, la rabia pasando en fracción de segundos ante mis ojos. Quedé en paz. Di la bienvenida a la dicha.
Apunta en su libro Jacques Rancière que un buen maestro es antes que nada un ignorante. Este pensamiento acerca a Rancière a la danza. Danzar es mirar alrededor con ojos de niño que absorbe –y vive– sin comprender la vida. Mira con todo el cuerpo. Mira con todo el ser. Mirando, estando, abriéndose así uno puede concluir sin temor a equivocarse que es el espacio mismo quien da forma al niño y no a la inversa. Eso es danzar.
En este taller me comprometo a crear un espacio donde esto sea posible.
INSCRIPCIONES
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