ASÍ ESTÁN MIS COSAS ESTOS DÍAS

ASÍ ESTÁN MIS COSAS ESTOS DÍAS

Conferencia Performativa impartida en La Feria de Arte de Madrid 2025.

[…] El asunto de tirar cosas sobre un tapete –como se arrojan ideas sobre una hoja o palabras sobre un estrado– lo tomé prestado de las videocorrespondencias entre Shûji Terayama y Shuntaro Tanikawa a principios de los ochenta. Ya en otras ocasiones he conversado con las piezas de otros que me preceden tal vez porque nunca he dejado de sentirme enana o tal vez casi seguro porque no me importa demasiado el qué sino el cómo o de hecho, porque en la aproximación al otro descubro cosas que no descubriría suspendida en la –por otro lado casi imposible– esfera individual propia. Los dos japoneses, el poeta y el cineasta, se pasaron un par de años haciéndose preguntas el uno al otro y respondiéndose a su manera sobre el arte, la vida, la poesía, el lenguaje, el tiempo, la identidad… Sobre quiénes eran ellos, si ellos estaban o no contenidos en la obra, si el lenguaje contenía o no la cosa nombrada, si podían allí desaparecer y si todo eso era o no razón suficientemente poética. O sea, vendría yo, pensaba allá por febrero, a preguntarme junto con los japoneses por cuestiones relacionadas con el quehacer artístico, algo que circula siempre alrededor de lo que hago, del mismo modo que circula la negación. La negación del objeto y del ver y de la identidad del ser y de la imagen al otro lado de la imagen. Y lo hacía convocando una vez más el margen como tablero de juego. Para eso tomaba en concreto la videocarta número seis donde Tanikawa tira sobre su tatami blanco todo lo que presumiblemente lleva encima. Digo que presumiblemente todo lo que lleva encima porque la cámara solo enfoca el tatami y lo que sucede por fuera se nos escamotea a la visión. En cuadro vemos las cosas según las va arrojando Tanikawa mientras en la sombra, al otro lado de los focos, solo sentimos por ciertos indicios su desnudez literal y metafórica. Aquí está mi camisa, aquí mi pantalón, aquí mi calcetín, aquí mi calzón –oímos que dice palabra por palabra. ¿Es este mi poema? ¿Es este mi cielo? La desnudez como lo innombrable queda siempre del otro lado. Entonces ensoñaba yo que podría llegar a hacer algo parecido en este espacio solo que a diferencia de Tanikawa aquí sí se vería el fuera de campo y yo no sería tan imprudente como para pensar que a día de hoy un desnudo literal en una feria de arte llegase a ser poco menos que una anécdota de mal gusto incluso concediendo a la falta de gusto su propia razón de ser estética. Pero la desnudez tendría que acabar sucediendo en una suerte de desplazamiento del mismo modo que el margen quedaba desplazado con este acercamiento al otro lado del escenario. […] »

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