Encuentro plástico en Madrid el 28 de junio de 2026.
En una mesa habrá fotografías en papel. Algunas puede que las hayas traído tú, otras las llevaremos nosotras. También habrá acrílicos, cera, tijeras, pegamento, rotuladores, cuerda y toda suerte de materiales. ¿Qué haremos? Observar las imágenes, las propias y las ajenas. ¿Qué dicen? ¿Qué no dicen? ¿Qué anuncian? ¿Qué secretos guardan? E inmediatamente detectaremos cuáles de esas fotografías despiertan cada una de nuestras memorias individuales. ¿Qué persona o paisaje puede resonar con tu archivo fotográfico personal e inmaterial? Pero para que tal imagen se aproxime un poquito más a tu recuerdo, ¿qué le falta? ¿qué le sobra? Ahí donde aparece la abuela sientes estar viendo el fantasma del abuelo. Ahí donde aparece esa niña sientes que necesitas el fantasma de la mascota. Ahí donde está el hermano o la tía o el vecino o el gato, podrías añadir o quitar algo que imaginas, sueñas o recuerdas vivamente para completar la escena. Entonces tomamos lo que está al alcance de nuestras manos e intervenimos las fotografías. Puede ser tan básico como colorear o tan elaborado como bordar las flores que le faltan al mantel de aquella mesa, –es solo un ejemplo–. No hay que hacer nada virtuoso, nada acabado, nada que no sea el reflejo de un recuerdo evanescente, impreciso, errante, vago. Lo mejor es dejarse llevar por el encuentro. Nuestras mentes evocan recuerdos pero las imágenes nos reclaman presentes. Conciliar ambos es abrazar cualquier forma como umbral de sugerencia. Después de intervenir cada quien una o dos o diez fotografías es tiempo de continuar preguntándose ¿de qué nos hablan individualmente nuestras obras? ¿Qué narrativas olvidadas emergen? ¿Cuáles otras repetidas en el relato de nuestra biografía necesitan ser borradas? ¿Qué está empujando por ser dicho? ¿Qué subyace bajo la imagen que querría retener? Pascal Quignard, en La vida no es una autobiografía ensaya que la vida la más real, no puede ser circunscrita.
La vida no es el archivo, la vida no es lo que recordamos, la vida no está en la memoria. La vida es lo que acontece cuando estamos. Lo que fue lo traemos para ponerlo con ahora y después en relación.
Y después, con todas nuestras fotografías, ya juntos/as, compondremos un álbum. ¡El álbum de la desmemoria! El de una familia imposible donde tu primo es mi esposa y el pájaro del vecino se asoma a la ventana del panadero de la abuela de tu-mi-nuestra hermana: ¿de qué memoria colectiva hablan/hablamos?
FECHAS, HORARIOS Y PRECIOS
· Domingo 28 de junio de 2026.
· En la tarde, de 18h. en adelante.
· En Flora&Fauno, c/Divino Pastor, 24.
· Plazas limitadas hasta completar aforo.
· Aportas con conciencia. Hay un grupo detrás que idea, prepara, comunica, diseña, organiza, paga una sala, un material de papelería y lo pone al servicio de la investigación colectiva. La Fragua Bruta es una asociación sin ánimo de lucro que no se financia con ayudas externas y mantiene una actividad de mediación artística marginal real.
¿PARA QUIÉNES?
Para almas y ojos curiosos con ganas de conocer otros modos de pensar las imágenes, crear un espacio común, utilizar el juego para estar juntos/as, hacer políticamente espacios de encuentro y relación. Niños, jóvenes, familias, adultos inquietos, abuelos curiosos, todix bienvenidix.
INSCRIPCIONES
Envíanos un correo diciéndonos que vienes. Si no lo haces corres el riesgo de que no haya plazas o de que el taller no salga.








*Algunas imágenes muestra y de encuentros pasados.
¿QUIÉN AL TIMÓN?



